#Spanishrevolution, la casta hispana como la pólvora por el mundo entero, democracia social ya
“La revolución estaba en el corazón buscando la forma de salir y ahora ya… está en la calle”
“No somos anti sistema, el sistema es anti nosotros”
Son dos de las pancartas más significativas que nos ha dejado la imagen de miles de personas en la Puerta del Sol en Madrid a la que luego se han sumado otras ciudades españolas, protestando por una situación de democracia insostenible, dictaduras disfrazadas, abusos en nombre del poder y poder en nombre del dinero.
Una crisis que nos ha llevado desde los ladrillos y el sentido final con el que éstos se sucedían sin control, sin análisis y sin evaluación de eficiencia, hasta la más profunda crisis de valores de las sociedades modernas.
Valores que se consignan una y otra vez como las piedras donde choca el desarrollo de la civilización.
Se suceden las teorías apocalípticas, se suceden las semejanzas con los sucesos actuales –de toda índole- con las predichas por iluminados y personajes ilustres de nuestra historia.
Y sin duda, el movimiento 15-M ha puesto punto y final al ciclo en el que la sociedad española había permanecido en ebullición, evitando la respuesta y confiando en que se harían mejor las cosas.
Las redes sociales son testigos efervescentes de una sociedad unida por la colectividad que a golpe de “me gusta” y “retweet” hacen realidad el sueño de una revolución social de magnitudes internacionales y viralidad extrema.
Desde que el número de participantes y la naturaleza heterogénea de las razones que los tenían ahí, comenzó a despertar el interés de los medios hasta la comparación de la BBC con las revueltas de Egipto, multitud de teorías y especulaciones en torno a lo que sucederá después del 15 M han visto la luz, un fenómeno sin precedentes que se cierra en banda frente algún estímulo del corrupto mundo real; la necesidad imperiosa de los medios de comunicación tradicionales de establecer un nuevo líder mediático, un líder político que actúe como aire fresco dentro de la estructura actual y el temor de la clase política sobre los resultados electorales tras la salida a las calles de la sociedad española en su conjunto…
Convocatorias que han seguido los más fieles preceptos de geolocalización y que han viajado vertiginosamente a otras sociedades… que también salen a la calle y haciendo uso de sus derechos, reclaman pacíficamente ser escuchados en sus demandas y muestran su total desacuerdo sobre un sistema como el actual, para quien los ciudadanos son simplemente, una forma de ganar más y más dinero.
Buscando la democracia…
Esta es una de sus primeras reivindicaciones y es que, no es para menos, si tenemos en cuenta que; justicia, economía, seguridad social, sistema financiero, gobiernos… han colapsado hace mucho tiempo al alcanzar su grado máximo de ineficacia y respeto por la naturaleza de su existencia.
La necesidad de ser competitivos no es más que un síntoma de desarrollo, es impensable ver reactivación en una sociedad en la que los derechos retroceden, la pobreza se vislumbra igual de la mano de un temblor de tierra que pone de manifiesto un escalón más en al especulación inmobiliaria que analizando las cifras de desempleo, inflación y falta de recursos.
Las concentraciones no sólo han quitado protagonismo a una campaña electoral que simplemente se sucedía sin despertar credibilidad ni esperanza alguna y sitúan a los políticos ante la aceptación del profundo rechazo social…. Delicado aspecto si nos retrotraemos a la historia.
Socialmente la cosa no da para más y finalmente ha tomado forma… es necesario tomar conciencia que el sistema está demasiado corrupto y acostumbrado a ganar a costa del abuso… y que así… vamos abocados a la extinción, se trata de volver a los orígenes del sistema donde las instituciones y los gobiernos debían focalizarse en el bienestar y la protección de las sociedades… claro que eso supone renunciar un trozo importante del pastel.
La economista se suma las marchas pacíficas en España y el resto del mundo en pos de una democracia social más horizontal y mucho más comprometida.
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