Erradicacion del hambre en el mundo y recuperacion economica…simplemente imposible

17 septiembre 2010 en Análisis por Carolina Velasco

Novecientos veinticinco millones de personas… 925 millones…  demasiados ¿no es verdad?… esta es la cifra de personas que, según la ONU, sufren de una incurable –bajo los parámetros del ser humano- enfermedad actual; el hambre crónica.

Hambre en el Mundo

El hambre en el mundo es una pandemia, una pandemia de magnitudes alarmantes que, si bien es en sí misma es la violación más grande de Derechos Humanos que pueda existir, no es sino vista como un número en las estadísticas.

Resulta curioso y sorprendente, cómo los seres humanos somos capaces de reaccionar ante un reality o ante una campaña de oración por alguien que no conocemos y, sin embargo, el conocimiento fehaciente y comprobable a través del tiempo de la poca eficacia de cualquier acción dentro de un mundo centrado en la especulación, el consumo, la acumulación de riquezas y el individualismo, pueden aportar para situaciones tan escandalosas pero…simplemente, sin solución.

Sin embargo el hambre en el mundo es un asunto de extrema importancia, saliéndonos de un análisis puramente demagógico, los precios de los alimentos continuarán al alza, los sistemas productivos no funcionan y la pérdida de tejido empresarial de toda índole, hace tiempo dejó de ser aceptable.

Reducir las cifras no va a ser posible, pero… de continuar en esta situación, se puede dar por sentado que éstas aumentarán, no será fácil detener la profunda crisis de los alimentos que se avecina como consecuencia del mantenimiento de la especulación inherente a los sistemas financieros y los mercados de capitales.

El análisis de las variables económicas es devastador. No cabe ninguna duda que el otoño, primavera en el cono sur, será muy convulso.

Estados Unidos pierde poder de forma lenta, pero progresiva y no desde la quiebra de Lehman Brothers, sino desde la caída de las Torres Gemelas; la industria cae, la confianza desaparece, el consumo no repunta, el sistema financiero sigue débil, el mercado laboral está destruido.

Y, en Europa, las cosas no están mucho mejor. Alemania que, se sintió en los primeros puestos en relación a la recuperación económica, ha demostrado una debilidad estructural en las últimas jornadas, Francia sigue en stand-by mientras que España, a la que todo el mundo aplaude… no sabemos si por las medidas impuestas realmente o porque ha sido la única economía en crisis que ha mostrado un objetivo principal: contentar a los mercados y mantener la riqueza de los banqueros.

Las economías basadas en el estado del bienestar, agonizan ya en la recta final del proceso, la austeridad no funciona, como tampoco el estímulo y las opciones son completamente distintas para las economías comunitarias.

Países como España, Grecia, Portugal o Irlanda, no cuentan con la capacidad para auto sustentarse, las exportaciones son muy reducidas en términos de PIB y sus sistemas productivos son ineficientes, además de experimentar una total incapacidad para generar ingresos que permitan subvencionar mejoras.

Retomando el tema del hambre en el mundo y con este escenario macroeconómico, las opciones en la actualidad son:

El mapa geoeconómico se divide de nuevo en dos hemisferios: Por un lado, la curva ascendente de las economías emergentes y por el otro, las diferencias de evolución en las economías.

Es posible que no nos demos cuenta que, ambos ciclos económicos: Europa y Estados Unidos por un lado, enfrentados a las consecuencias del endeudamiento y la falta de eficiencia en todos los ámbitos y los países emergentes con la explosión del crédito, el consumo, las oportunidades de nuevos negocios, los datos positivos y crecimiento económico, son cualquier cosa menos eficientes, sustentables y regeneradores.

El hambre en el mundo como conclusión, pertenece a un mapa distinto, un modelo económico centrado en el reparto de recursos como inversión para genera más recursos y por lo tanto mantener eficazmente el orden social y económico.

El hambre del mundo requiere el desembolso de cifras astronómicas por parte de las economías desarrolladas, requiere acciones conjuntas que minimizan los ingresos que se obtienen por acuerdos, convenios y tratados que generan riqueza sin productividad, requiere la toma de conciencia de un planeta más equilibrado y esto parece que al igual que el hambre en el mundo… no genera mucho interés.

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